Retenciones, deducciones y bonificaciones…

Retenciones, deducciones y bonificaciones…

Retenciones, deducciones y bonificaciones… ¿Qué significan de verdad?

Si no entiendes estas tres palabras, estás firmando cosas que no comprendes.
Y si no las usas con cabeza, el sistema lo hará por ti.


1. Retenciones: cuando el Estado cobra antes que tú

Una retención es un anticipo de impuestos que alguien aplica sobre el dinero que te paga y lo ingresa directamente en Hacienda en tu nombre.

  • Si eres trabajador por cuenta ajena, tu empresa te retiene IRPF cada mes.
  • Si eres autónomo profesional, debes incluir una retención del 15% (o 7% si eres nuevo) en tus facturas.
  • Si cobras alquileres, también te aplican retención.

No es un impuesto extra. Es un adelanto. Pero si no sabes cuánto te retienen, no puedes prever cuánto te devolverán (o te exigirán) después.


2. Deducciones: lo que el sistema premia (o al menos reconoce)

Las deducciones son gastos o situaciones personales que reducen la cantidad final de impuestos que debes pagar.

Hay deducciones:

  • Estatales: vivienda habitual (solo antiguos casos), maternidad, donativos, planes de pensiones…
  • Autonómicas: por alquiler, familia numerosa, discapacidad, inversión en empresas…

Cada deducción es una pista de lo que el Estado quiere incentivar.
Y lo que no se deduce… es lo que se decide ignorar.


3. Bonificaciones: el premio fiscal

Las bonificaciones son reducciones directas sobre la cuota del impuesto.
No sobre la base, no sobre el cálculo. Sobre lo que pagarías.

Ejemplo:

  • En el Impuesto de Sucesiones, muchas comunidades aplican bonificaciones del 95% o más a herencias entre padres e hijos.
  • En el IAE, puedes tener bonificaciones por inicio de actividad, contratación, zonas deprimidas…

La bonificación es el guiño fiscal que separa la norma general del trato especial.


4. ¿Por qué deberías entender estas diferencias?

Porque muchas personas confunden deducción con bonificación, y retención con impuesto real.
Y eso lleva a errores, sorpresas en la declaración… y decisiones mal fundamentadas.

Saber la diferencia te permite:

  • Planificar con antelación
  • Optimizar tu fiscalidad legalmente
  • Tomar mejores decisiones de inversión o gasto
  • No caer en falsas promesas fiscales

5. El sistema no te lo va a explicar

El lenguaje tributario está hecho para especialistas. Pero la responsabilidad sigue siendo tuya.
Y si no entiendes cómo funcionan las piezas, no sabrás cuándo estás perdiendo sin saberlo.


SF360 te lo deja claro:

Una retención no es un castigo.
Una deducción no es un regalo.
Y una bonificación no es suerte.

Son herramientas.
Y si no las usas tú… alguien más ya las está usando mejor.