IVA: El impuesto invisible que todos pagamos (todo el tiempo)
Cada vez que compras algo, pagas impuestos. Incluso cuando no lo sabes. Incluso cuando no puedes evitarlo.
¿Qué es el IVA?
El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es un impuesto indirecto que grava el consumo. Lo pagas cuando compras cualquier bien o servicio: desde el pan hasta una consulta médica privada, desde una entrada de cine hasta una reforma en tu casa.
No lo ves. No lo declaras. Pero lo pagas. Siempre.
¿Cómo funciona?
El IVA se aplica en forma de porcentaje sobre el precio del producto o servicio. Hay tres tipos principales:
- 21% → tipo general (la mayoría de productos)
- 10% → tipo reducido (alimentos, transporte, hostelería…)
- 4% → tipo superreducido (pan, leche, medicamentos, libros…)
La empresa lo cobra al cliente y luego lo ingresa a Hacienda, descontando el IVA que ha pagado en sus compras. Así se crea una cadena que solo el consumidor final no puede romper.
¿Por qué es un impuesto «invisible»?
Porque no lo notas. Porque está incluido en casi todo lo que consumes.
Porque no requiere trámites, ni declaraciones, ni formularios.
Y ahí está su fuerza… y su peligro.
El IVA es el impuesto perfecto para recaudar mucho sin generar conflicto.
Porque nadie lo discute. Porque todos lo asumen.
Porque no parece un castigo, pero lo es.
¿Es realmente neutral?
No. Aunque se presenta como un impuesto «neutral» —porque no distingue entre ricos y pobres— la realidad es otra:
- Quien menos gana, dedica un mayor porcentaje de su renta al consumo.
- Por tanto, el IVA afecta más a los que tienen menos.
Ejemplo:
Una persona que gana 1.000 € al mes puede gastar 900 € en bienes y servicios gravados con IVA.
Otra que gana 5.000 €, puede gastar 2.000 € y ahorrar el resto.
El resultado: el pobre tributa un 90% de su ingreso al consumo, el rico solo un 40%.
¿Eso es neutral? No. Es regresivo.
¿Qué dice el IVA sobre nuestras prioridades?
Mucho.
- Si el alcohol y los refrescos pagan el 21%, pero los medicamentos el 4%, estamos priorizando la salud.
- Si los productos culturales tienen IVA reducido, pero las plataformas digitales pagan lo general, estamos diciendo algo sobre qué tipo de cultura queremos impulsar.
- Si una vivienda nueva paga IVA, pero una de segunda mano no, estamos afectando directamente el acceso al mercado inmobiliario.
El IVA no solo es técnica. Es ideología.
Y lo que grava (o no) revela el sistema de valores de un país.
¿Y por qué debería importarte?
Porque cada vez que consumes, participas en ese sistema.
Porque no puedes escapar del IVA, pero sí puedes entender qué esconde.
Y porque si no lo cuestionamos, seguimos aceptando un modelo que grava más al que menos tiene, simplemente por existir y consumir.
SF 360 te muestra la verdad detrás de lo evidente:
el impuesto más “neutral” es también el más insidioso.
Y el más aceptado, el menos debatido… es quizá el que más deberíamos revisar.
