El impuesto “tonto”

La loteria

El impuesto “tonto”: lo que nadie te dice sobre la Lotería y sus premios

No es solo suerte. También es una jugada fiscal. Y adivina quién siempre gana.


1. Ganas… y ya estás perdiendo

Cada vez que alguien canta “¡me ha tocado el Gordo!”, Hacienda sonríe.
Porque ese premio ya viene con mordisco incluido.

Desde 2013, los premios superiores a cierta cantidad (actualmente 40.000 euros) tributan un 20% sobre el exceso.

Ejemplo:

  • Te tocan 100.000 €.
  • Los primeros 40.000 están exentos.
  • Sobre los 60.000 restantes, pagas un 20% = 12.000 €
  • Te llevas neto: 88.000 €

Hacienda no juega, pero siempre cobra.


2. ¿Por qué se le llama “el impuesto tonto”?

Porque es uno de los pocos impuestos que se aplican sobre algo que ya ha sido financiado con impuestos.

  • Compras el décimo con tu dinero ya tributado (neto).
  • El Estado emite el sorteo a través de Loterías y Apuestas del Estado (empresa pública).
  • Si ganas, te cobra otra vez.

Es como si te regalara algo con una mano, y te lo quitara con la otra.


3. ¿Y dónde va ese dinero?

A las arcas públicas. Igual que cualquier impuesto.
Pero no hay una asignación específica, ni transparencia sobre el destino concreto de lo recaudado por este tributo.

No financia hospitales ni becas directamente. Solo alimenta la caja común.
Y mientras tanto, se perpetúa la narrativa de “la suerte como solución”.


4. El modelo de dependencia emocional

La lotería es un fenómeno masivo en España.

  • En Navidad, más del 70% de la población compra décimos.
  • Es una tradición cultural… y también una ilusión fiscal.

Y aquí está lo delicado:

El Estado obtiene ingresos promoviendo un sistema basado en la esperanza pasiva.

No promueve la inversión, el emprendimiento ni el esfuerzo.
Promueve la fe en la suerte, con un margen fiscal asegurado.


5. ¿Qué deberías saber si ganas?

  • El impuesto se retiene automáticamente al cobrar el premio. No tienes que declararlo como renta.
  • Si compartes el premio con otras personas, deben estar identificadas en el momento del cobro, o puede considerarse donación sujeta a otro impuesto.
  • Si decides invertir el premio, el rendimiento de esa inversión sí tributa.

SF360 no está en contra de la lotería.
Está en contra de que la fiscalidad la convierta en una trampa emocional disfrazada de tradición.

La verdadera suerte no es que te toque.
Es saber qué pasa cuando te toca… y qué parte no es realmente tuya.