¿Cómo se decide en qué se gastan tus impuestos?
No se trata solo de cuánto pagas. Se trata de quién decide qué hacer con ese dinero… y en nombre de quién.
1. El presupuesto general: la hoja de ruta del poder
Cada año, el Estado elabora unos Presupuestos Generales.
Ahí se decide cuánto se va a gastar, en qué partidas y con qué prioridades.
Es un documento técnico, sí.
Pero en realidad es el mapa ideológico de un país.
Ahí está todo lo que de verdad importa: educación, sanidad, pensiones, infraestructuras, defensa, ciencia, vivienda…
Si quieres saber qué valora un país, no mires sus discursos. Mira su presupuesto.
2. ¿Quién lo decide?
- El Gobierno propone los presupuestos.
- El Congreso de los Diputados los aprueba (o los tumba).
- Los Ministerios y Consejerías lo ejecutan.
Y entre medias, negociaciones, pactos, cesiones, juegos de poder.
El ciudadano medio no participa. Y la mayoría ni siquiera sabe cuándo se debaten ni qué contienen.
3. ¿Y tú qué pintas en todo eso?
Tus impuestos alimentan esa maquinaria. Cada euro que pagas va, en teoría, a sostener lo común.
Pero si no sabes cómo se distribuye, estás financiando a ciegas.
Ejemplo real (según partidas de años anteriores):
- Pensión: 29%
- Sanidad: 14%
- Educación: 5%
- Intereses de la deuda: 7%
- Defensa: 2%
- I+D+i: menos del 2%
Así se reparte lo que pagas.
¿Estás de acuerdo? ¿Lo sabías? ¿Te lo contaron?
4. ¿Y las comunidades y ayuntamientos?
No todo lo que pagas se gestiona desde el Gobierno central.
- Parte del IRPF, IVA y otros tributos se ceden a las comunidades autónomas.
- Ellas deciden su uso en competencias clave: sanidad, educación, servicios sociales, transporte…
Además, pagas impuestos municipales (IBI, basuras, circulación…) que van a tu ayuntamiento.
Y ahí también se decide: ¿más policía o más cultura? ¿Más asfalto o más parques?
5. El presupuesto es político. Pero también es personal.
Porque lo que no se financia, desaparece.
Y lo que se prioriza, crece.
Tú no decides el presupuesto. Pero puedes:
- Informarte
- Exigir
- Votar con conciencia
- Comparar promesas con partidas reales
- Y dejar de financiar a ciegas
SF360 te lo dice sin filtro:
No basta con pagar.
Hay que saber para qué.
Porque si no exiges un presupuesto coherente, estarás pagando por el proyecto de otro. No por el tuyo.
